– ¡Ataco! –dijo. Estaba realmente furioso. La Criatura de Ballestas lo miró de reojo, con saña y preguntó: – ¿Cuánto tienes?
– ¡Lo suficiente! –Contestó El Mago Negro, queriendo mantener el aura de misterio y de extremada confianza que lo caracterizaban. La Criatura lo miró con mirada seria y pensativa como tratando de leer sus pensamientos.
– ¡No basta! –Gritó al fin altanera, sin embargo se veía un destello de temor en sus alvéolos pulmonares.
Habían pasado doce siglos desde que se enfrentaron en los Campos del Sol y el Mago Negro no podía olvidar aquella tarde en que Draco Vigilante le quitó su pipa mágica y lo redujo a cabriole. La hora de su venganza había llegado y pensaba cobrar cruelmente su deshonra.
Las tropas voladoras del Mago avanzaban sobre La Criatura , quien azuzaba a sus bestias a revivir y a unirse al Héroe Milenario. Las Cusis Voladoras estaban ya sobre ellos, pero ellos sabían que éstas no eran gente, por lo que dormían como vacas tranquilas con las ubres rosas al Sol. Sin embargo, Las Cusis poseían oculto el poder mágico del Conjuro del Coni, que era infalible.
Era el momento decisivo de la batalla, tal vez era la última batalla. En eso se apareció el Caballero de Galila, antiguo enemigo del Mago Negro, y se unió a las huestes de La Criatura que se mantenía tranquila, pues sabía que su “Interruptus” dejaría al Mago sin cuartel.
El Caballero de Galila estaba viejo y cansado; sabía que moriría y atacó. Las Cusis Voladoras se alzaron sobre el cielo desplegando sus alas lo más que pudieron. Usaron todo el poder del Conjuro del Coni y antes que el Caballero de Galila diga: –¡Hey! ¿Qué pasa? –se lo comieron con salsa y tomate.
– ¡Ni en foto! –Exclamó La Criatura. –Jamás vi ni oí hablar de tal poder de Shanodín!
…Estaban solos, Mago y Criatura. Los demás estaban muertos. Las Cusis se habían debilitado con aquel extraño encantamiento que rodeaba el lugar.
El mago atacó por última vez con su última arma: La Shinga del Bleid. Pero en ese momento aparecieron los Zombis Roedores y se lo llevaron para darle una sepultura rápida.
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