Te amo tanto que (20,5,2011)
¿A donde estás? No sé,
¿A dónde van tus pies?
Que te ocultan,
Tras el velo del misterio,
De un lugar que no conozco.
Tantas veces me dirán
Que te olvide en el silencio
De la vida y del tiempo
Pero yo,
Te amo tanto que
No me puedo contener
En esta pequeña sala,
Con esta foto de vos
Y tu mirada feroz.
Te amo tanto que
Acostumbro a detenerme
En medio de la calle
Con tu sonrisa que arde
Atrapada en el viento.
En donde estoy, no sé
A donde voy sin fe
Que me pierdo
En el tumulto de los días
De un planeta tan siniestro
Tantas veces me dirán
Que te olvide en el silencio
De la vida y del tiempo
Pero yo,
Te amo tanto que
No te puedo olvidar
En esta profunda noche
Con esta torpe canción
Y tu palabra amor
Te amo tanto que
No hago más que distraerme
Escribirte un verso
Se me escapa
Porque no me dejan tus ojos
Concentrarme.
Sivit (28,2,2011)
Fascinada la palabra rompió el silencio;
Sivit (28,2,2011)
Fascinada la palabra rompió el silencio;
Extasiada en el ocaso, susurró tu nombre
Se imaginó en tus labios y lloró acongojada.
Se deslumbró con el brillo de tus ojos
Y te amó.
Sin despertar aún, desde la eternidad
La poesía marchó a tu encuentro.
El sonido de tus letras era sinfonía maravillosa
Que emulaba una danza estelar.
Navegaba sonámbula por el mar de tus cinco letras.
Bajo la luna llena de tu sonrisa
Era un vórtice tu cuerpo
Convergían el día y la noche en aquel encuentro
Alcanzó por fin a la palabra
Y tu nombre se hizo poema
Y tu nombre resuena desde el inicio del tiempo.
La hora trémula (1,1,2005)
Ésta es la hora más larga, eterna y sinuosa.
Es la hora verdadera, la única y completa.
¡Es la hora!
Es más que la hora, pues en esta hora no importa nada
Ni nada existe, si es que existe La Nada.
¡Es la hora!
¡Qué derroche de intervalo! ¡Y qué rabo de mula!
¡Qué ancas de vaca! ¡Qué espacio y qué vida!
¡Es la hora!
En esta hora se resume la historia y nacen más horas.
Mi alma navega y navega y se cansa, y no acaba la hora.
¡Es la hora!
¡Qué trémula! ¡Qué trémula! ¡Qué hora más trémula!
¡Qué astucia divina! ¡Qué ingenio y osadía!
¡Es la hora!
¡Qué libertad y ligereza! ¡Qué comodidad y qué todo!
¡Es mi última hora! ¡Mi eterna hora!
¡Es la hora!
¡Es la hora más trémula!
¡Mi última hora!
¡Es la hora!
Charles Baycol (1,6,2011)
Charles Baycol (1,6,2011)
Caminaba perdiendo la calma
Dejando atrás el terrible episodio.
Irse lejos era un alivio a su alma
Más de cuando en cuando temía su odio
Y daba una mirada atrás implorando
Que Charles Baycol no lo siguiera jadeando.
Sus pasos eran lentos,
Su mano siempre chorreante de sangre
Su mirada vacía llena de muertos,
Y su ropa que hendía de olor a vinagre
Le daban la impresión de un ser artificial
Sin embargo él era real…
Fueron un grupo de contentos amigos,
Y regresaba uno sólo cual asustado niño.
Con la mente en blanco y los ojos brillando,
Traía los labios apretados como aguardando
Que Charles Baycol viniera a matarlo.
El camino era oscuro y solitario
La niebla espumosa y la vega era un fango
Caminar huyendo era un calvario.
Al fin llegó a un pueblo oculto en la bruma
Con la niebla que cubría la cruz en lo alto
Se detuvo en la plaza con la boca llena de espuma
Y el corazón que palpitaba de salto en salto.
Bebió agua de la fuente sediento,
Miró hacia el bosque y se encrespó.
Un grito desgarrador a todos alarmó.
Cuando llegaron los del pueblo era un espanto,
El hombre se batía en ahogos y espasmos
Con el pecho abierto y sus brazos sangrando
Su mano siempre chorreante de sangre
Su mirada vacía llena de muertos,
Su ropa que hendía olor a vinagre
Se abría paso entre la oscuridad y los huertos
Charles Baycol se perdía en el tiempo
Entre leyendas salvajes y relatos violentos.
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