Un día de aquel año, Rexcalvito no existía, pero al despertarse ya era él. Desde aquel día muchos cuentos breves fueron escritos. Algunos crecieron con el tiempo, otros no; otros fueron olvidados en lugares perfectos de los que nunca volvieron a saberse.
Los cuentos que lograron crecer fueron agrupándose en un único ejemplar que llegó a llamarse: “A Cada Cual Su Mandril”; algo así como pudo decirse cualquier otra cosa. Quizás la verdadera razón del nombre, incluso del nombre de Rex (léase también Rex Calvito.) no se sepa jamás. Estos cuentos debieron su crecimiento a las continuas narraciones verbales que iba haciendo de ellos; olvidando ciertas cosas y agregando nuevas; modificando algunas por conveniencia o azar (por decir algo). Personajes que tenían un nombre de pronto tenían dos, tres, cuatro, etc. Hubo quien tuvo más de veinte; Gro, por ejemplo, llegó a tener un nombre infinito.
Dichos y frases célebres aparecían de pronto, o eran censurados por capricho del tiempo. Incluso cuentos ya olvidados por mí, me eran referidos por amigos a los que se los había contado alguna vez y que luego había olvidado. Roys, mi más cercano oyente, me andaba sorprendiendo con escritos de mi propia mano que yo había perdido, obsequiado en el mejor de los casos. Y es que, a pesar de la buena memoria, no todos los días se era Rexcalvito, ¡es que a veces él dormía mucho!
Algún cuento del que hacía memoria, lo volvía a escribir y reescribir según lo leía, tratando de recordar su forma inicial; cuando reparaba en él ya eran varias las líneas por las que el bendito me había paseado.
Otros cuentos eran tozudos, secos, cortos y sin forma de mejor abreviatura ni expansión, esos eran perfectos pero liberales, indecorosos, grotescos, esquivos e independientes, nunca tuve poder sobre ellos; la mayoría de ellos desaparecieron sin siquiera avisar, sin despedirse.
Los más divertidos y elásticos eran aquellos que nacían de pronto. Era cosa de elegir un nombre cualquiera; un texto sin sentido y de ahí comenzar a divagar sin pausa, hasta que las propias frases terminaran dando un final, un desenlace mayormente funesto. Y es que a tal frenesí de ideas no había más destino que el desenlace feroz, brutal, a veces jocoso, incluso irónico, burlón... como fuese; acababan por si mismos por acabar simplemente. Aquellos eran buenos cuentos.
Y pues Rexcalvito estuvo ausente estos últimos años, incursionando en otros quehaceres, cosas mías, no de él.
Pese a este desatino, ayer encontré un CD de esos sin título, lo leí sólo por ver si contenía algo que valiera la pena y zas! ahí estaba: Los primeros resúmenes; las primeras etapas; los cuentos que me hicieran famoso en los 90tas. Entonces me di cuenta que era cierto aquello de que el pasado siempre vuelve...
Decidí abrir este blog como por jugar a eso, a creer que las cosas pasadas siempre vuelven. Y aquí estamos: Rexcalvito ha vuelto!!!
3 comentarios:
¿Donde abre leido esto antes? jaa Rexianuus bien con el blog.. tenias q poner tus historias aqui hace rato :D ya tienes un hincha d comentario
jaja..
Fabrizio
pinche pendejo, tienes talento
hola Dongo, soy Rex, espero te gusten mis cuentos
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